Los que trabajamos habitualmente con moldes ya estamos acostumbrados al pánico de la escultura que ya no existe. Muchas veces el original se destruye en el proceso y, hasta que no se haga la primera copia, la escultura ha desaparecido, solo existe en el aire. Las copias que salen del molde suelen ser horribles. Deben retocarse y pintarse para que se parezcan a lo que queremos tener.
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